
Crónica especial: El peor día del señor presidente de las AUC, ÁUV.
Tahaa, mayo 11 (EFE). Muy a las cuatro de la madrugada, el jefe de Estado colombiano se incorporó de su estera, y sin afeitarse, ni ponerse desodorante, ni comer la arepa que la edecán presidencial le tenía “calientita y lista”, se hizo a la mar nuevamente. Como a eso de las 5:31 a.m. recibió una llamada a su celular satelital. Era Lina (ella nos ha pedido que la llamemos así, a secas) para recordarle tomar las gotitas de valeriana, Populus y tilo que de por vida debe ingerir su esposo, por prescripción médica. El hombre simuló un sorbido y luego un chasquido, para convencer a Lina (ella nos ha pedido que la llamemos así, a secas) de que las estaba tomando juiciosamente, aunque la verdad, las había olvidado en el avión presidencial.
A eso de las 11:46 a.m., cuando ya había inspeccionado siete islas y treinta y ocho cayos, y se había sumergido incontables veces en las purpúreas aguas del archipiélago de Tauamotu, armado de snorkel y aletas, buscando en el fondo del mar, sin suerte, el cuerpo de su embajador Sin Cabeza, Uribe hubo de comprender la dificultad de su tarea y comenzó a vacilar sobre la razón de encontrarse allí, en medio del océano Pacífico, habiendo tanta cosita por resolver en la Casa de Nariño.
El presidente se hallaba triste y meditabundo, cuando a la 1:18 p.m. atinó a consultar los contenidos de Internet en su moderno Apple iPhone*, regalo de su dilecta amiga Enilce López, durante su última visita al Buen Pastor. Tamaña sorpresa se llevó al encontrar el texto de un largo panfleto en el cual se instaba a derrocarlo del mando. Transcribimos algunos de los apartes del documento:
“Colombia se encuentra en una encrucijada dramática. Los evidentes síntomas de descomposición social, la ineficacia del Estado, la legitimidad disminuida del Primer Mandatario y la perplejidad de la comunidad nacional e internacional ante las continuas y nuevas denuncias que afectan de algún modo a su gobierno, han agravado el desconcierto en que se encuentra sumida la nación. Todo esto, por desgracia, ha impedido la formulación por parte del actual gobierno de una aceptable solución política negociada a la guerra fratricida cada vez más cruenta y confusa."
“…Hoy, ante el fracaso de las iniciativas gubernamentales, unos colombianos de paz, concientes de los derechos y deberes emanados de la Carta fundamental, sin más interés que la salud de la patria y bajo nuestra propia responsabilidad, nos entregamos al deber de explorar nuevos senderos de reconciliación, cimentando nuestras iniciativas y conductas no solo en el Derecho sino también en la justa razón.”
“…Se trata de rescatar la natural capacidad de sonreír del pueblo de Colombia, de devolver a nuestros hijos la vocación para soñar y de citarnos prontamente en algún lugar de la patria para reconstruirla.
Ahora bien, este proceso sometido a consideración de la insurgencia armada, como ya se indicó, queda diseñado para darse a partir del 7 de agosto del año entrante, con la posesión del nuevo Presidente.
Pero al mismo tiempo -y así me corresponde proclamarlo- puede convertirse en realidad antes de lo anunciado para evitar no solo millares de muertos, sino garantizar el normal desarrollo y la transparencia de las elecciones del año entrante, si así lo determina en forma patriótica el señor Presidente, reconociendo que la paz es la prioridad nacional pero que los hechos son tozudos y que no son distintos a los arriba señalados.”
El señor presidente quedó estupefacto al observar que quien rubricaba la carta en que claramente se pedía su renuncia era nadie menos que su ministro de defensa, Juan Manuel Santos. De inmediato, Uribe decidió renunciar, pero a la búsqueda de don Títere, y reincorporarse a sus actividades normales, conjurando así la amenaza del atrevido Ministro de correrlo del trono a cachuchazo limpio. Minutos más tarde, Uribe, acodado en cubierta, comentó con el capitán de la embarcación:
- Jamás me hubiera imaginado así a Bora Bora.
- Es cierto, Presidente, estamos llegando a Papeete. – respondió solemnemente el capitán.
Una vez a bordo del FAC-001, y luego de decolar del aeropuerto internacional de Tahití-Faa'a a las 3:01 p.m., el señor presidente obtuvo comunicación directa con Palacio, donde le informaron que el texto divulgado por la oficina de prensa de Presidencia correspondía a una vieja carta escrita por Santos, cuando se desempeñaba como ministro de Ernesto Samper. Pareció entonces volverle el alma al cuerpo, aunque decidió no descuidar a los niños de El Tiempo.
Sobrevolando las coordenadas geográficas 6º55' latitud norte, 158º15' longitud este, el señor presidente se distrajo con los periodistas de abordo, armando un “gabinete ministerial de unidad nacional con personalidades de una amplia representación política y social”, tal como proponía Juan Manuel Santos en uno de los puntos de su conspiradora misiva.
- Si la cosa fuera hoy – dijo Uribe – el presidente Santos hubiera podido integrar su gabinete así: Ministro de Interior Injusticia, Salvatore Mancuso; Ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Vallejo; Ministro de Defensa, Jorge Noguera; Ministro de Hacienda y Crédito, Luís Carlos Sarmiento Angulo; Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Manuel Marulanda Vélez; Ministro de Educación Nacional, Carlos Moreno de Caro; Ministra de Cultura, la Nena Jiménez; Ministro de Transporte y Obras Públicas, (ratificado) Andrés Uriel Gallego; Ministro de Comunicaciones, John Frank Pinchao; Ministro de Comercio, Industria y Turismo, Héctor Mora Pedraza; Ministro de Minas y Energía, Víctor Carranza; Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Amparo Grisales; Ministro de Protección Social, Fernando Londoño Hoyos.
Agotado por tan arduo ejercicio burocrático, el señor presidente apoyó su testa sobre la mullida reclinomatic de cuero azul Prusia y meditó a pierna suelta las siguientes seis horas de vuelo que le separaban de Bogotá. Velaron su trance los periodistas de abordo y la bella edecán presidencial. Faltando 23 minutos para las 11:00 p.m. se reincorporó repentinamente y dijo en voz alta:
- Lo tengo bien meditadito, señores. Nombraré a alguna negra como Ministra de Cultura, liberaré a los presos de la FARC, amnistiaré a los congresistas parapolíticos, limitaré los capitales golondrina, ordenaré el rescate de Ingrid a sangre y fuego, embolataré a los medios de comunicación, y de esta manera mantendré de mi lado a los idiotas que apoyan la Seguridad Democrática, un 78% del pueblo colombiano - recalcó Uribe, mientras apuntaba con su dedo índice hacia el infinito.
En punto de 12 p.m. el señor presidente le daba el besito de las buenas noches a Lina (ella nos ha pedido que la llamemos así, a secas), ya ataviada con su baby doll y se introducía en su cómodo y frío sobre palaciego. (Continuará)
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* Nota de la Redacción: Nótese que a la fecha de publicación del post el iPhone no ha salido oficialmente al mercado.
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